Jesús li va dir : "Perquè m'has vist, Tomàs, vas creure; benaurats els que no van veure i van creure " -Juan 20:29

Evangeli i lectures del dia

  1. Yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: "No temas, yo vengo en tu ayuda". Tú eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda -oráculo del Señor- y tu redentor es el Santo de Israel. Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo. Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel. Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Haré brotar ríos en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra árida en vertientes de agua. Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos, para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.
  2. Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones.
  3. Jesús dijo a la multitud: "Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. ¡El que tenga oídos, que oiga!"
  4. Josué atravesó el Jordán para atacar a la ciudad de Jericó. Mas, san Pablo enseña: “Nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal que dominan este mundo de tinieblas” (Ef 6,12). Las cosas que han sido escritas son imágenes y símbolos. Porque Pablo dice en otro lugar: “Todo esto les sucedía como un ejemplo: y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades” (1C 10,11). Si estas cosas, pues, han sido escritas para nuestra instrucción, entonces ¿por qué tardas tú? Hagamos como Josué, marchemos a la guerra, asaltemos la ciudad más extensa de este mundo, es decir, la malicia, y destruyamos las murallas orgullosas del pecado. ¿Mirarás a tu alrededor para ver que camino has de tomar, qué campo de batalla has de escoger? Encontrarás, sin duda, que mis palabras son extrañas, y sin embargo son verdaderas: limítate a buscarlos en ti solo. En ti está la batalla que tienes que librar, en tu interior está el edificio de la malicia que es preciso abatir; tu enemigo sale del fondo de tu corazón. No soy yo quien lo digo, es Cristo; escúchale: “Los malos pensamientos, homicidios, adulterios, mala conducta, robos, falsos testimonios, difamaciones, vienen del corazón” (Mt 15,19). ¿Te das cuenta del poder de este ejército enemigo que se lanza contra ti desde el fondo de tu corazón? Estos son nuestros verdaderos enemigos.
  5. Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas». Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.» Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?. Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel. Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.
  6. El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones. Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. La tierra ha dado su fruto: el Señor, nuestro Dios, nos bendice. Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra.

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